viernes, 30 de diciembre de 2016

DEXTER (1-4 T):DR.JECKYLL & MR. HYDEXTER

Vistas las cuatro primeras Temporadas la sensación que me deja es agridulce, alterna momentos brillantes con fases mediocres y relleno,mucho relleno para cubrir el abundante metraje de cada temporada, aunque debo reconocer que genera adicción. Es como un cuadro realizado con técnica impresionista: de lejos el paisaje parece nítido,lleno de color, pero si nos acercamos lo suficiente está pintado a golpe de brochazos, sin trazos contínuos que delimiten las formas.

La primera temporada es posiblemente la mejor: aporta la frescura de lo nuevo, introduce al espectador la compleja y traumatizada personalidad de Dexter, su famoso código y las motivaciones que transforman a un honorable analista de manchas de sangre en un asesino cuidadoso y metódico, un justiciero que finiquita por la vía rápida  a asesinos que no han sido condenados.

En la primera temporada le sigue el rastro al Asesino del camión de hielo, un asesino que mata prostitutas y que resulta ser (¡ojo,spoiler!) el hermano de Dexter. Acaba seduciendo a su hermana Deb para estar lo más cerca posible de él y así conocer en profundidad al protagonista.

Lo mejor, la voz en off que acerca al espectador los pensamientos de Dexter y la trama policial, bien elaborada, aunque con algunos fallos de guión que no deslucen el conjunto.
Lo peor: el final,ya que nos hacen creer que el Ruddy tiene telepatía para leer el pensamiento de Dexter.Solo así se explica su repentina intención de aislar en una barca a Deb y matarla ante el convencimiento de que Dexter ha descubierto que él es el asesino.

La segunda temporada decae con respecto a la primera. Creo precipitado el descubrimiento por parte de la policía de los restos que Dexter fue tirando al mar en bolsas para deshacerse de sus víctimas. Se convierte en el objetivo de la policía. Si tenemos en cuenta las temporadas posteriores que protagoniza la intriga principal se desvanece. Hay que hacer un gran esfuerzo de ingenuidad para buscarle tensión. Hubiera sido más beneficioso para la serie el haber pospuesto esta trama hasta la temporada final.

¿Lo peor? Toda la trama de Doakes, desde su obsesión enfermiza por el protagonista hasta su muerte, un malabarismo inverosímil de los guionistas para que fuera Lila la que le matara y así dejar limpias las manos de Dexter, al que le salió un doloroso grano en el culo, pero un grano que no era un asesino. Tampoco es creíble el periplo que recorren las muestras de sangre que Dexter colecciona de sus asesinatos una vez que Doakes las tiene en su poder, todo demasiado rebuscado para que Dexter no sea descubierto.
Tampoco aportan nada a la trama los problemas personales de la jefa de policía o las desavenencias de Rita con su madre, por no hablar de Lila, la novia que comienza siendo una mosquita muerta pero que acaba transformada en un monstruo tóxico e implacable.

Lo mejor: la aparición del responsable del FBI Lundy, que aporta empaque y método  a la investigación del asesino de la bahía.

De la tercera temporada apenas voy a hacer comentarios, sin duda la peor: aburrida, monótona, con una trama absurda y un final para olvidar.

La cuarta temporada la serie vuelve a coger altura con un asesino múltiple carismático al que apodan Trinity porque lleva matando de 3 en 3 desde hace treinta años. Dexter, que siempre va por delante de la policía en la búsqueda  de asesinos le encuentra y logra entrar en su círculo  de confianza, conoce a su familia y entabla una amistad ficticia para conocerle mejor.

Por primera vez en la serie alguien comparte protagonismo con Dexter durante una temporada completa, nos invitan a conocer su universo personal, hay un esfuerzo por darle peso, como si los guionistas se esforzaran en advertirnos que no es uno más sino alguien que podría marcar un antes y un después en Dexter. Lo cierto es que el punto álgido de toda la serie, con un clímax difícil de olvidar se alcanza en el último capítulo esta cuarta temporada, memorable por el impactante final pero todo un cúmulo de despropósitos e incoherencias que merecen un análisis más detallado.

Un hecho destacable es la evolución psicológica de Dexter, desde aquel psicópata desesperado por aparentar normalidad en su comportamiento, incapaz de sentir empatía o experimentar emociones afectivas hemos pasado a un Dexter capaz de amar y añorar, integrado en su trabajo y responsable padre de familia.

Creo que Dexter es una serie interesante (con sus defectos y fallos de guión) y adictiva que merece la pena ver, aunque le falta regularidad y un guion más consistente para entrar en el selectivo Olimpo de las mejores series.

sábado, 24 de diciembre de 2016

WESTWORLD (1A T.): EL PARQUE TEMÁTICO DE LOS INSTINTOS

Westworld es una serie compleja, un ejercicio interpretatativo, el rodaje de mil espejos con diferentes curvaturas para que el espectador se entretenga buscando la única imagen real de entre tan variada distorsión, envuelta en bonito papel de regalo.

Su estética cuidada no  disimula opulencia en todo lo que toca, una delicia visual que logra combinar con acierto la iconografía añeja del antiguo Oeste con la tecnología más  puntera de la robótica en un alarde creativo.

Una de las claves para que se haya convertido en una de las series más vistas y comentadas del año radica en su habilidad para resucitar el espíritu de Asimov, el gusto por la ciencia ficción y los robots, un original despliegue narrativo con reminiscencias cinéfilas de lo más variado. Voy a desglosar algunas:

-Blade Runer: hay indudables similitudes entre los Replicantes de la mítica película y los Anfitriones de la serie: robots antropomorfos de apariencia sumisa que causarán más  de un quebradero de cabeza a los humanos. ¿Es mera casualidad que Robert Ford,  el personaje interpretado por Anthony Hopkins comparta apellido con el protagonista de la película,Harrison Ford?

-Battlestar Galactica: en esta serie también hay humanoides que se resisten a ocupar un papel secundario, los Cylon (serie de 1978 con remake en 2004 y película en 2003). Surgen inevitables dilemas morales.

-El Show de Truman: saco a colación esta película porque su protagonista sigue, sin saberlo, un guión, como los Anfitriones de  Westworld, pero sobre todo por el concepto de hábitat como sinónimo de escenario acotado por el cuál  se desenvuelven los protagonistas.

-Yo,Robot: robots inteligentes conviven con humanos, pero algunos acaban ignorando la principal ley de la robótica : "un robot no puede dañar a humanos". Algunas escenas comparten una estética visual de la quietud como sinónimo de sumisión en contraposición con el movimiento, que representa la rebeldía.

-Jurassic Park: no es casualidad que esta película y Westworld hayan surgido de la cabeza de Michael Crichton; en ambas la acción se desarrolla en un parque temático,muy diferente en ambos casos pero con un mismo trasfondo: cuando el hombre quiere jugar a ser dios sus criaturas acaban rebelándose,da igual que sean dinosaurios o robots.

-Breaking bad: el décimo episodio de la Tercera Temporada lo protagoniza una mosca que simboliza la transformación del protagonista, de anónimo profesor de química en despiadado narcotraficante,de Walter White a Heisemberg. En Westworld también una mosca muestra la transformación, la evolución del Anfitrión,de frío autómata a ente capaz de sentir las patas de una mosca.

-Atrapado en el tiempo: la memorable película, más  conocida como El día de la marmota; Bill Murray sufre un claustrofóbico bucle temporal, condenado a vivir el mismo día una y otra vez como si se tratara de una maldición del mismísimo Sísifo: las mismas palabras en la radio al despertar,la misma hora, las mismas acciones del mundo que le rodea y una angustia inicial que se va transformando en resignación como conseciencia de la impotencia; algo parecido ocurre con los anfitriones, programados para repetir una y otra vez el mismo guión, con una pianola marcando el comienzo de cada acto con su peculiar sonido.

La serie tiene un buen arranque; la acción, ambientada en una película del Oeste ofrece diálogos interesantes y peculiaridades desconcertantes que atrapan el interés del espectador; si además le añaden guiños futuristas la combinación le resulta atractiva.

A mitad de temporada sufre un bache, con varios episodios que aportan más relleno que sustancia a la trama y un final espectacular, con tres últimos episodios en los que la serie vuelve a coger velocidad, y a despertar el interés del espectador, entretenido por numerosos giros de guión que incluyen más acción y diálogos más incisivos.

Si tuviera que asociar la serie con un plato elegiría las croquetas, cada una de un sabor diferente y sin indicios externos que faciliten la certidumbre.

Es una serie que impele al espectador a vaticinar un desenlaces que solo con el paso de los capítulos se verán refutados o confirmados, circustancia que desdibuja parcialmente los detalles que ofrecen los primeros episodios, un esbozo incapaz de satisfacer expectativas.

El argumento es simple en origen: un gigantesco parque temático ambientado en el antiguo Oeste ofrece la posibilidad de dejar el superyo freudiano en la entrada a cambio de una elevada suma de dinero, lo que les permite desembarazarse de todo condicionamiento ético o moral que pudiera reprimir sus pulsiones más primitivas (el ello freudiano), básicamente la agresividad y el sexo. Para ello disponen de unos humanoides externamente iguales a los humanos que pueden ser vejados,maltratados,asesinados o violados sin consecuencias punitivas porque no rige ley alguna.
El conflicto moral surge cuando comienzan a ser detectados robots que pudieran tener consciencia,percepción de la realidad y sentimientos parciales.

La serie es una reflexión visual acerca de los riesgos que conlleva jugar a ser dioses, el peligro implícito que supone  rear inteligencias artificiales que pudieran devenir en una autonomía propia y a la capacidad potencial de poder tomar sus propias decisiones al margen de las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov, y por lo tanto un riesgo latente.

En lo que concierne al ámbito interpretativo hay una clara victoria de las mujeres,representadas por una inmensa Evan Rachel Wood (Dolores)  y la no menos brillante Thandie Newton (Maeve).
Las estrellas masculinas, uno de los principales ganchos de la serie, Anthony Hopkins y Ed Harris están desaprovechados, especialmente el primero, con un papel plano, poco exigente que solventa con la misma expresión gestual en casi todas las tomas en las que aparece. A Ed Harris se le ha ofrecido un papel con un margen interpretativo también pobre, de poco lucimiento, pero su elección me parece acertada: basta su piel cuarteada, su elegancia montando a caballo y su mirada desafiante para hacer de hombre de negro muy dignamente.

En resumen: una de esas series poliédricas que convendría ver más de una vez para atrapar todos los matices argumentativos que a modo de pequeñas piezas forman este puzzle tridimensional, pero que convencerá también al aficionado de cine palomitero porque ofrece acción, una puesta en escena muy atractiva, un montaje excelente y un guión bien trabajado.

viernes, 18 de noviembre de 2016

SHAMELESS (U.S): CON SEIS BASTA

Basta ver un solo episodio para darse cuenta de que estamos ante la familia más  peculiar y numerosa de todas las que pululan por las cadenas televisivas tras aquella entrañable  familia de finales de los 70 llamada "Con ocho basta"; allí convivían ocho, y no seis como en Shameless aunque sin duda eran menos conflictivos.
Si la serie fuera comida serían nachos con queso y jalapeños, una serie con mucha sal,densa y grasienta como el queso y muy picante si alternamos los jalapeños, eso sí, adictiva a rabiar, de consumo compulsivo.

La serie es ácida y dura, con un humor negro que surge de la continua sobreexposición a las desgracias porque todos ellos son supervivientes amenazados por Murphy y su terrorífica ley y también objetivo preferente del mal de ojo, víctimas de alguna maldición terrible que les convierte en Sísifos del infortunio,  incapaces de revertir un destino que parece inspirado en las Pinturas Negras de Goya.
Todos ellos intentan salir del agujero a base de tretas,trampas,atajos,picardía, pero también esfuerzo a base de esfuerzo; Lip, Ian y sobre todo Fiona son un ejemplo de lucha y coraje,  pero siempre se encuentran con muros que les impiden culminar sus objetivos.

Sus vidas son una montaña rusa de emociones, una lucha desigual ante la adversidad, un derroche de pasiones, una vida sin tabús, un lenguaje descarnado, la mala suerte con nombre... pícaros del Siglo XXI en busca de una estabilidad económica y afectiva que nunca llega.

El padre de los seis hijos es otra historia,otro mundo. Y es que William H. Macy, en su papel de Frank Gallagher, cabeza de familia en grado de tentativa hace de alcohólico amoral, vago y despreciable ¡Y está sublime! Solo un gran actor podría convencernos de que existe en la ficción un ser malévolo, un ser despreciable capaz de machacar y humillar sin descanso a su prole, un ser cuyo instinto paternal es un chiste de mal gusto...y todo ello sin perder ese atisbo de ternura que desprenden los perdedores.

La serie ha sufrido algunos altibajos a lo largo de las temporadas, algunas tramas
fueron prescindibles, incluso aburridas, pero nunca ha sido aburrida. Lo cierto es que requiere de una cierta complicidad por parte del espectador porque los Gallagher no siguen patrones lógicos ni previsibles de conducta, no hay que buscar coherencia en sus motivaciones, a veces son transformados en caricaturas de sí mismos, un continuo giro de tuerca hasta darla de sí, volviendo inestable el andamiaje, un armazón argumental en el que la provocación y la transgresión son parte fundamental.

martes, 8 de noviembre de 2016

WOLF CREEK: UN APRENDIZ DE COCODRILO DUNDEE MUY MALO

Esta mini serie de 6 capítulos replica de forma extendida lo ocurrido en la película de mismo nombre estrenada en 2005. No aporta nada nuevo al género slasher, si acaso la estética Cocodrilo Dundee del asesino en serie y el desolador entorno del desierto australiano con sus vastos parajes deshabitados,perfecto escenario para el aquí te pillo, aquí te mato.

Una vez vista reconozco que la serie es como la bollería industrial: mala pero con un sabor que empuja a su consumo y que genera adicción. Echa mano de forma exasperante de los tópicos de las películas de terror y desespera por su débil guion, lleno de trampas e incongruencias, pero mantiene latente un sugerente desasosiego, sin duda favorecido por interminables y solitarias carreteras en medio de la nada,una exaltación de la impunidad que excita sobremanera al fanático de las películas de terror.

Cierto, son agobiantes, desgarradores, pero a la vez bellos los paisajes de la siniestra persecución, quizás  lo mejor de la serie junto a los títulos de crédito del comienzo, muy del estilo True Detective, con esa inconfundible superposición de imágenes,predominio del blanco y negro y una canción que se vuelve pegajosa para la memoria tras escucharla un par de veces.

La pena es que el guion,parte esencial de la serie haga aguas,un ir y venir de personajes que se cruzan y encuentran como si Australia fuera la zona norte del Barrio de Vallecas (Madrid), siendo irrelevantes los cientos de kilómetros recorridos por azarosos caminos. Quizás para justificar tan sorprendente y tozudo cúmulo de casualidades la guionista eligió Rome (Roma) para uno de los destinos porque,como alguien dijo,todos los caminos conducen a Roma, lugar de encuentro.

Cárceles con ventana al exterior,violadores que aparecen dentro del coche de la protagonista en mitad del desierto,picaduras de serpiente curadas por ángeles de la guarda, persecuciones risibles,visitas absurdas a familiares de desaparecidas, huídas imposibles,personajes mal definidos,actitudes poco ajustadas a la realidad que provocan sonrisas condescendientes...

En resumen: un cúmulo de despropósitos argumentales condimentados con un ingrediente secreto que provoca su consumo desaforado...que queramos comérnoslo hasta el final.

Yo lo he hecho.

viernes, 4 de noviembre de 2016

MAN SEEKING WOMAN: EL ENCANTO DE LO ABSURDO

Entre tanta comedia mediocre pululando por las principales cadenas de TV surgen de vez en cuando agradables sorpresas que logran despertar en el espectador la anhelada risa, sonora y liberadora, ansiada y barata fuente de salud para todo tipo de mentes.

Cierto es que la serie no es apta para todos los públicos: se requiere una cierta  complicidad, personas capaces de relativizar sus esquemas mentales, que pongan en duda la realidad objetiva y vacíen la mente de prejuicios antes de cada capítulo. Es necesario que se dejen llevar para poder sacar todo el provecho al humor absurdo, surrealista y con un toque picante que ofrece sin escatimar esfuerzo ni talento para la sorpresa. Además  su corta duración  (20 minutos) facilita una rápida asimilación, no empacha ni provoca digestiones pesadas de la red neuronal.

Si tuviera que buscarle parecido con alguna serie sería  con Angie Tribeca; pese a que las temáticas de ambas series difieren radicalmente en su argumento y personajes lo cierto es que convergen en un humor absurdo pero efectivo, capaz de romper la casi inexpugnable frontera que separa la sonrisa de la risa.

El riesgo de este tipo de series es que su humor, basado en una sucesión de gags breves de gran fuerza visual en un contexto peculiar es que pueden llegar a cansar si se produce una sobreexposición. Quizás lo apropiado sea su consumo en dosis moderadas, no más  de dos o tres capítulos para que no sature. 

domingo, 23 de octubre de 2016

THE WALKING DEAD (7T-1C): BRUTAL E IMPACTANTE COMIENZO DE TEMPORADA

CONTIENE SPOILERS

El comienzo de la séptima temporada de The Walking Dead tras el memorable cliffhanger que puso colofón a la sexta temporada arranca con una fuerza que provoca escalofríos. Esta vez los guionistas no se han regodeado en flashbacks innecesarios para prolongar la incertidumbre sino que han mostrado el desenlace de la lotería macabra sin escatimar crueldad ni detalles, sin elipsis ni delicadeza, una ejecución brutal la de Abraham no apta para personas sensibles ni estómagos delicados. Eso sí, muere con dignidad,trivializando su sufrimiento con humor.
-"Cómeme los huevos" -le dice a su verdugo tras el primer golpe en la cabeza.

Lo que nadie esperaba era una ración doble de muertes, y es que cuando la tensión y la incertidumbre por saber cuál era el elegido quedaron rebajadas tras la ejecución  de Abraham, el inesperado golpeo de Lucille en la cabeza de Glenn sorprendió a todos salvo a los que ya se habían leído previamente el cómic de Kirkman en el que está basada la serie y que anticipaba su muerte. Lo cierto es que resulta aún más  dolorosa por ser Glenn uno de los personajes que más simpatías había conseguido entre los seguidores de la serie... y por la forma de morir, con uno de sus ojos colgando, lo que incrementa el dramatismo y el impacto visual.

Todos aquellos personajes con los que hemos logrado empatizar en mayor o menor medida se ven obligados a participar en un Master intensivo en Desarrollo y Evolución de la Impotencia tras la Clase Magistral de Sadismo y Ejecución. ¿Resultado? Graves desgarros emocionales, dolor, miedo, odio insuperable...emociones difíciles de contener y que posiblemente dejen una marca indeleble en muchos fans y seguidores de la serie, porque a buen seguro este será uno de los capítulos  más  recordados.

Este comienzo de temporada es de una violencia extrema con un único propósito: dejar claro a Rick y su gente quién es ahora el macho alfa, qué lugar ocuparán a partir de ahora en la jerarquía  de los supervivientes. Es el inicio de un nuevo status quo que les convierte en siervos del poderoso líder: Negan.

Además el capítulo expone el drástico lavado de cerebro  al que se ve sometido Rick y el destrozo psicológico que le causa, para lo cuál Negan no duda en utilizar las más  terribles técnicas disuasorias, convincentes y salvajes a fin de doblegar su orgullo y dignidad;  torturas psicológicas difíciles de olvidar y una prueba extrema de supervivencia: obligarle a luchar contra una horda de zombies sin más ayuda que sus manos y luego con su hacha.

Que Negan adopta el rol de nuevo Dios lo evidencia el guiño que hacen los guionistas a la Biblia (Génesis 22:2); en ese pasaje, Dios pide a Abrahán (¿Casualidad?) que mate a su hijo Isaac, circustancia que no llega a producirse aunque Abrahán  estaba dispuesto a hacerlo. En este caso es Negan quien le pide a Rick que corte el brazo a su hijo; finalmente le perdona la amputación.

Una de las conclusiones más relevantes a las que llego tras ver el capítulo es que tenemos malo, un malo de entidad, carismático, odioso, irónico y sádico, un referente para focalizar el odio y el proyecto de venganza, una figura a la que desear una muerte lenta y dolorosa, y estoy seguro de que los guionistas sabrán estar a la altura y no lo despacharán con un tiro entre ceja y ceja al acabar la Temporada, aunque quizás tengamos malo para rato y se prolongue por tiempo indefinido su dominio.

Seguramente estemos ante el capítulo más cruel e impactante, tomando el relevo de aquel capítulo de la Terminal,cuando estaban en manos de los caníbales, pero me seguro que capítulos futuros pondrán aún más alto el listón.

domingo, 2 de octubre de 2016

NARCOS (2A T.): EL SCARFACE COLOMBIANO

La Segunda Temporada de Narcos es pura adrenalina, acción, violencia, droga visual para los adictos al consumo rápido de capítulos, hay un salto cualitativo con respecto a la Primera Temporada, en la que se limita a narrar el ascenso de Escobar hasta convertirse en el gran capo de la droga, más plana argumentalmente.

Esta Segunda Temporada se conviente en un alambicado juego de estrategia,intereses cruzados,maquiavelismo... Escobar ya no es la única  referencia, debe compartir  protagonismo con enemigos que surgen como setas para acabar con su reinado: la DEA norteamericana,la policía colombiana,el cártel de Cali, la guerrilla ultraderechista...y que hacen buena la máxima: "los enemigos de mis enemigos son mis amigos" (aunque no sería correcto denominarlos "amigos" en sentido literal)

La combinación  de imágenes reales del verdadero Pablo Escobar con la ficción le da un toque didáctico que estremece, porque toda la violencia y maldad mostrada no es el fruto de la retorcida mente de un guionista sino la excusa para reflexionar acerca de los efectos devastadores del narcotráfico.

En lo referente a las interpretaciones, algunos actores secundarios parecen aficionados voluntariosos que merecen el aprobado por su esfuerzo, menos mal que los que llevan el peso de la serie son convincentes,con mención  especial para el brasileño Walter Moura. De acuerdo, tuvo que aprender español en seis meses para meterse en la piel de Pablo Escobar y su acento choca con los puristas de la lengua, pero su interpretación del capo es magnífica,es el alma de la serie, la eleva.

Mención especial para los dos agentes de la DEA: Bill (Eric Lange), que bien podría pasar por el hijo de Charles Bronson y Murphy (Boyd Holbrook), que parece el hermano policía de Brad Pitt, ambos sobresalen en sus respectivos papeles.

Aunque todos sabemos el final, ya que la serie está basada en la vida de Pablo Escobar,lo interesante es la forma de narrar su gradual caída a los infiernos, su lenta agonía, metáfora a fuego lento del final de Tony Montana en Scarface pero cada disparo, en vez de impactar en él lo hace en cada una de las personas que dan forma a su mundo y a su imperio, porque en cada una de esas muertes va muriendo el personaje, consciente de que su final cada vez está más cerca. Bien es cierto que la muerte de Escobar es más mundana, ajusticiado como una rata solitaria que huye sin escapatoria posible, nada que ver con la muerte glamurosa en su mansión,hinchado de coca y resistiendo con brutal osadía y orgullo cada una de las balas que por decenas conviertieron su cuerpo en plomo al mítico Tony Montana.

La serie sin llegar a obra maestra es didáctica,entretenida,adictiva y está muy bien rodada. Sin duda merece la pena quedarse unas horas frente al televisor para verla.